Contratar con el estado: ¿es buen negocio?

Diego Cifuentes T de Licitaciones.info
Harry Jaramillo Rios
Por Harry Jaramillo Rios Profesional en Derecho - Especialista en contratación pública - Consultor en contratación

Cuando decidimos crear empresa, en muy pocas ocasiones tenemos en cuenta al estado como un cliente potencial, ¿por qué? Pensamos que no podemos contratar con ellos, que es muy complicado; que no es rentable, o que todo lo relacionado con el sector público está permeado por la corrupción –esto último con razón –; pero esos temores no son del todo bien fundamentados. Contratar con el estado no es tan difícil como parece, se puede obtener utilidad con la ejecución de los contratos obtenidos, y la corrupción se puede combatir aprendiendo a licitar. Un corrupto no está por encima de la Ley.


En la actualidad existen cerca de 15.430 entidades públicas y mixtas que, para su funcionamiento, deben contratar a personas y empresas del sector privado. Hay infinidad de bienes y servicios requeridos por estas entidades, desde el suministro de elementos de cafetería, oficina y papelería, hasta la construcción del puente o túnel más sofisticado; tan solo en el 2018 se contrataron 89.9 billones de pesos, una cifra nada despreciable


Desde el año 2016 a la fecha, se han adjudicado 2.855.102 contratos entre personas naturales y sociedades. Si tenemos en cuenta que en la actualidad existen más de 1.600.000 empresas en Colombia, de las cuales 1.500.000 son microempresas, se puede afirmar entonces que existen suficientes oportunidades de negocio para que todos puedan participar y, lo más importante, ganar. Se pueden concluir dos cosas: 1. El mercado de la contratación estatal es muy grande; y 2. Existen muchas oportunidades de negocio en ese sector. Pero no se ha resuelto la pregunta de ¿es buen negocio? Para eso, definamos qué es un buen negocio.


Un negocio es bueno cuando es rentable, es decir, si los ingresos son superiores a los gastos. Dice un refrán: ‘ganando nadie se quiebra’. Ahora bien, ese porcentaje de rentabilidad puede variar y naturalmente, entre más utilidad se obtenga, mejor el negocio. Igual que en el sector privado, la utilidad va a depender de una buena administración de los recursos. Si dilapida y no planea, le irá mal en los dos sectores.


Pero la rentabilidad no es el único factor que define un buen negocio, también debe tenerse en cuenta otro importante, la duración de ese negocio en el tiempo. Obtener una buena rentabilidad de un negocio que se presenta una sola vez no está mal, pero es mucho mejor si este tiene la capacidad de durar y sostenerse en el tiempo. Esto pasa con la contratación estatal. Bajo el modelo de Estado en el que vivimos, la contratación pública durará tanto como dure el estado, y las necesidades a satisfacer estarán tanto tiempo como duren las entidades estatales; en consecuencia, las oportunidades de negocio siempre van a estar.


Como se mencionó al inicio, existen otros temores, a parte de la poca rentabilidad, para no considerar al estado como un cliente; pensar que no se puede contratar con el estado por distintos motivos, y que la corrupción es tan grande que no permitiría tener posibilidades reales de ganar. Frente a lo primero se debe mencionar que, todas las personas, naturales o jurídicas, grandes o pequeñas, nuevas o antiguas, pueden participar de un proceso de selección de contratistas y ser elegidos; en la norma que rige la contratación pública no existe ninguna restricción por tipo de empresa o de persona, o tiempo de constitución. También parece difícil la identificación de oportunidades de negocio, pero existen en la actualidad distintas plataformas como www.licitaciones.info que permiten buscar oportunidades y hacen muy fácil la búsqueda de contratos con el estado. Por otro lado, pareciera que al ser algo normativo, su comprensión fuera imposible, tan solo basta asesorarse un poco con las personas correctas para comprender el funcionamiento y comenzar a contratar con el estado.


En cuanto a la corrupción, es imposible negar que se encuentra presente, los hechos lo demuestran. Pero no hay corrupción en todos lados, hay entidades, gobernantes y servidores honestos, de hecho, son más los que hacen las cosas bien. Frente a los pocos corruptos, se combate denunciando y no haciendo parte de la corrupción. Los entes de control (Contraloría, Procuraduría y Fiscalía) siempre recibirán denuncias y, aunque a veces se demora, tarde o temprano se obtienen resultados. 


Contratar con el estado entonces siempre será una muy buena opción, un buen negocio. Se recomienda ‘no poner todos los huevos en una sola canasta’. No se puede aspirar a que todos los clientes sean privados y tampoco lo contrario. Hay que buscar un equilibrio en el que tanto el sector público y el privado hagan parte de los clientes de la empresa o persona, así habrá negocio para rato


Harry Jaramillo Ríos [email protected] - 3148607901


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